La valla de tu obra ya está pagada. ¿Por qué no está trabajando para ti?

Haz la cuenta de una obra media. El vallado son ocho, diez, quince paneles de malla electrosoldada de 3,5 × 2 metros sobre pies de hormigón. Están alquilados o comprados, montados, y van a estar ahí seis meses, un año, a veces más. Cada uno de esos paneles ocupa siete metros cuadrados a pie de calle, a la altura de los ojos de todo el que pasa.

Y están vacíos.

Es el único soporte publicitario que una constructora ya tiene pagado y casi nunca usa. Una valla publicitaria de esas dimensiones en una calle cualquiera de tu ciudad cuesta varios cientos de euros al mes. Tú tienes diez, gratis, delante de la obra que estás ejecutando — que es exactamente donde tu cliente potencial puede ver tu trabajo mientras lee tu teléfono.

Por eso hemos sacado dos productos nuevos: lonas personalizadas para vallas de obra y carteles rígidos de obra. Los dos con el diseño incluido, porque sabemos que el problema nunca es querer el cartel, es no tener a nadie que te lo maquete.

Quién pasa por delante de tu obra

Merece la pena pensarlo un momento, porque no es tráfico cualquiera.

Por delante de una obra pasa gente del barrio. Vecinos que viven a doscientos metros y que dentro de un año van a cambiar la cocina, cerrar una terraza o rehabilitar la fachada de su comunidad. Pasa el presidente de la comunidad de al lado, que tiene un presupuesto pendiente de pedir. Pasan otros profesionales del gremio. Y pasa, cada día, el cliente que ya te contrató, viendo que su obra tiene una imagen cuidada.

Ese público no es el de una valla en una carretera. Es más pequeño, sí, pero está geográficamente concentrado justo donde tú trabajas y ya está predispuesto: te está viendo trabajar. La obra es la demostración y la lona es la tarjeta.

Hay un efecto secundario que las constructoras subestiman: una obra vallada con lona parece una obra seria. Tapa el desorden inevitable de un solar, reduce el polvo que sale a la acera y da sensación de empresa que controla lo que hace. Eso vale dinero en el siguiente presupuesto que presentes en esa misma calle.

Lonas de malla microperforada: por qué no vale cualquier lona

Aquí es donde mucha gente se equivoca, y conviene explicarlo bien.

La tentación es encargar una lona de PVC opaca, que es más barata y se ve más rotunda. En un vallado de obra es un error, y puede acabar en un accidente. Un panel de 3,5 × 2 m forrado con material opaco se convierte en una vela de siete metros cuadrados. Con los pies de hormigón que se usan habitualmente, una racha fuerte de viento vuelca la valla. Y una valla de obra tumbada sobre la acera —o sobre un coche— es un problema serio.

La solución del sector es la malla microperforada: un tejido de PVC con miles de perforaciones microscópicas que dejan pasar el aire pero no la imagen. De cerca ves los agujeros; a tres metros ves tu logo perfectamente. El viento la atraviesa en vez de empujarla.

Nuestras lonas son de malla microperforada de 260 g/m², un gramaje pensado para aguantar meses a la intemperie sin deshilacharse ni descolorirse.

La medida, que tampoco es un detalle menor

Las lonas van en 340 × 190 cm. No es un número redondo por casualidad: es la medida que cubre el panel estándar de 3,5 × 2 m dejando unos centímetros de margen por todo el perímetro. Ese margen es el que permite que las bridas trabajen sobre la malla de la valla y no sobre el borde de la lona, que es por donde siempre se rompe.

Cada lona lleva costura de refuerzo en todo el perímetro y 20 ojales metálicos de aluminio-zinc, aproximadamente uno cada 50 cm por los cuatro lados. Veinte puntos de anclaje suenan a mucho hasta que has visto una lona con cuatro ojales aleteando en enero: se rasga por el ojal, siempre.

Colgarla es cuestión de minutos y dos personas, con bridas. Y cuando la obra termina, se descuelga, se dobla y se lleva a la siguiente. La misma lona te sirve para varias obras, que es lo que hace que el coste por mes de exposición sea casi ridículo.

Carteles rígidos: para lo que la lona no cubre

La lona es para las grandes superficies. Pero en toda obra hay sitios donde necesitas algo rígido y más pequeño: la caseta, el acceso, la puerta de la valla, una fachada, un piso piloto.

Para eso están los carteles de polipropileno alveolar de 3,5 mm. Es el material que ha desplazado al PVC rígido y al metal en señalización de obra, por una razón sencilla: pesa poquísimo, no se oxida, la lluvia le da igual y no se parte al doblarlo como el PVC espumado.

Van en tres medidas: 70 × 50, 100 × 70 y 150 × 100 cm, y con o sin ojales. Con ojales —cuatro de policarbonato en las esquinas— para colgarlo con bridas de una valla o una malla. Sin ojales, para atornillarlo o pegarlo directamente sobre una superficie.

Los usos típicos son más variados de lo que parece:

  • El cartel de obra con el «PROMUEVE / CONSTRUYE / DIRECCIÓN FACULTATIVA». Muchos ayuntamientos exigen que esté visible durante toda la ejecución, con un formato y unos datos concretos; conviene confirmar con el tuyo qué pide exactamente antes de encargarlo.
  • Señalización de seguridad y accesos: uso obligatorio de EPI, prohibido el paso, entrada de vehículos.
  • Inmobiliario: SE VENDE, SE ALQUILA, PISO PILOTO, con teléfono grande.
  • Marca en caseta y vestuarios, que sale en todas las fotos de la obra.

El diseño va incluido, y esto es lo importante

Éste es el motivo real por el que la mayoría de las vallas de obra siguen desnudas. No es el precio de la lona. Es que hay que maquetarla, y en una constructora nadie tiene tiempo ni ganas de pelearse con un archivo en alta resolución.

Así que lo hacemos nosotros:

  1. Haces el pedido y nos mandas tu logo y lo que quieres que ponga: teléfono, web, eslogan, colores corporativos, lo que sea.
  2. Nuestro equipo diseña la lona o el cartel y te manda una prueba digital. La miras, pides cambios si hace falta, y la apruebas.
  3. Imprimimos y te lo enviamos. El plazo orientativo es de 10 a 15 días laborables desde que das el visto bueno al diseño.

No hay coste de diseño, ni tarifa de maquetación, ni «mándanos el archivo en vectorial a 300 ppp». Nos mandas el logo y ya.

Qué poner en la lona (consejo gratis)

Lo diremos rápido porque vemos el mismo error una y otra vez: una lona de obra no es un folleto. Se lee a diez metros, desde un coche o andando, en dos segundos.

Con tres elementos vas sobrado:

  • Tu logo, grande. Que ocupe de verdad.
  • Qué haces, en tres o cuatro palabras. «Reformas integrales». «Estructuras y cimentación». «Rehabilitación de fachadas».
  • Un teléfono enorme. Más grande de lo que te parece razonable. Es la única acción que quieres provocar.

Y poco más. La web si cabe. Nada de párrafos, nada de listas de servicios, nada de QR pequeñito. El espacio en blanco es lo que hace que el teléfono se lea desde la acera de enfrente.

Los packs, y por qué salen a cuenta

Las dos cosas se venden por packs, y el precio por unidad baja bastante al subir la cantidad. Tiene sentido: el diseño y la preparación de la impresión se hacen una vez, tanto da que imprimamos cinco lonas como cincuenta.

Lonas de malla microperforada 340 × 190 cm, packs de 5, 10, 25 y 50 unidades. En el pack más grande el precio por lona baja hasta unos 171 €, frente a los 215 € del pack de 5. Si tienes vallado para varias obras, o eres una empresa de alquiler de vallas que quiere ofrecer el servicio a sus clientes, ahí está el ahorro.

Carteles rígidos, packs de 10, 25, 50 y 100 unidades, en las tres medidas y con o sin ojales. Un cartel de 70 × 50 cm sin ojales sale por unos 30 € en el pack de 100.

Todas las unidades de un pack llevan el mismo diseño. Si necesitas combinar varios diseños distintos en un mismo pedido, se puede: se presupuesta aparte.

Si necesitas otra cosa, se hace

Las medidas de catálogo cubren el caso más común, que es la valla de obra estándar. Pero no todo es una valla de obra estándar.

También imprimimos a medida: lonas para valla móvil con marco de tubo, para andamio, para fachada completa; otros materiales —lona opaca de 500 g/m² cuando sí quieres tapar del todo, tela náutica cuando buscas un acabado más textil—; ojales sólo en esquinas o con tensores elásticos; vainas para pasar tubo o cuerda. Y en carteles, desde 40 × 30 hasta 200 × 100 cm, formatos circulares, formato UNI de señalización, y barniz de protección si el cartel va a estar años a pleno sol.

En las dos fichas de producto tienes un formulario de presupuesto a medida. Lo rellenas con las dimensiones, la cantidad y lo que necesitas, y te contestamos con precio en 24-48 horas laborables.

En resumen

Tu obra ya es visible. Ya está en una calle por la que pasa gente todos los días. Ya has pagado el vallado. Lo único que falta es que ese vallado diga quién eres.

Una lona bien puesta se amortiza con un solo presupuesto que salga de ella. Y dura varias obras.

Ver lonas personalizadas para vallas de obra →

Ver carteles rígidos de obra personalizados →

¿Dudas sobre qué material te conviene o qué medida necesitas? Escríbenos y te asesoramos sin compromiso.

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